La Osteopatía, gracias a su enfoque integral del cuerpo humano, tiene multitud de beneficios en el abordaje de patologías muy diversas, mejorando el dolor y la calidad de vida de los pacientes.
Sin embargo, como cualquier intervención que se realiza en el organismo, existen unos riesgos y unas condiciones previas del organismo en las que puede ser perjudicial.
En este artículo voy a explicarte cuáles son las principales contraindicaciones de la Osteopatía a tener en cuenta antes de empezar tu tratamiento. La mejor noticia, es que es una técnica más, dentro de un abanico de posibilidades dentro de la Fisioterapia, que podremos individualizar según tu caso y necesidades.

Contraindicaciones en Osteopatía: lo que debes saber para un tratamiento seguro
Antes de realizar tu primera sesión de Osteopatía, es importante que informes al profesional cualificado si tienes alguna enfermedad o patología diagnosticada para así poder descartar:
- Contraindicaciones absolutas en Osteopatía.
- Contraindicaciones relativas en Osteopatía.
- Otras situaciones que pueden limitar el tratamiento osteopático.
Contraindicaciones absolutas en Osteopatía
Existen algunas patologías en las que está totalmente desaconsejado realizar técnicas directas de Osteopatía, ya que son las más intensas dentro de la terapia manual no invasiva. Estas situaciones se consideran contraindicaciones absolutas en Osteopatía siendo imprescindible derivar al paciente al profesional médico correspondiente:
1. Fracturas recientes, lesiones ligamentosas graves agudas
Las lesiones óseas y ligamentosas agudas en las que hay que estabilizar la zona para que se pueda formar el callo óseo y los tejidos cicatricen correctamente no deben ser manipuladas en las primeras semanas. Este tipo de lesiones también se consideran contraindicaciones de la osteopatía, especialmente para la aplicación de técnicas directas sobre la zona afectada.
Sí sería aconsejable realizar técnicas de terapia manual en zonas cercanas para evitar contracturas, edemas y rigidez en las articulaciones próximas a la lesión durante el tiempo de inmovilización de la fractura y así, mejorar el dolor y acortar los tiempos de recuperación.
2. Trastornos hemorrágicos y alteraciones en la coagulación
Los pacientes que tienen enfermedades hematológicas diagnosticadas, o que toman medicación para mejorar la coagulación de la sangre deben evitar las manipulaciones osteopáticas, sobre todo en las que se produce “crujido articular” ya que el movimiento rápido de la vértebra o el hueso podría generar una disfunción en los vasos sanguíneos cercanos.
También están contraindicadas técnicas de Osteopatía Visceral en las que la presión sobre el abdomen podría afectar a la red vascular.
3. Tumores o infecciones agudas
En estas situaciones graves de salud en las que es prioritario otro tipo de intervenciones médicas, no es aconsejable el tratamiento con Osteopatía salvo que el especialista médico considere que es necesario.
Una vez estabilizada la patología, y con autorización médica, puede realizarse el tratamiento osteopático adaptando las técnicas a los síntomas del paciente y las fases de la enfermedad.
4. Osteoporosis grave
En pacientes con osteoporosis grave está contraindicado el uso de técnicas directas de alta velocidad en las articulaciones, conocidas por los pacientes porque producen un “crujido articular” característico.
Sin embargo, sí que pueden realizarse técnicas de Osteopatía Visceral o Craneal en las que la intensidad de la presión es suave y no afecta a la integridad de los huesos osteoporóticos.
5. Malformaciones óseas o de otros tejidos
En algunas malformaciones óseas como las displasias, la enfermedad de Arnold Chiari o la espina bífida está contraindicado el uso de técnicas osteopáticas en la zona afectada.
También en casos de hiperlaxitudes articulares severas como las que se asocian a los pacientes con Síndrome de Down o Ehler-Danlos o en las que hay inestabilidad articular o enfermedades como artritis ósea o necrosis avascular que comprometen la estabilidad de los huesos y las articulaciones.
También es importante tenerlo en cuenta en pacientes que tienen insuficiencia vértebro-basilar o enfermedad carotídea.
6. Enfermedades autoinmunes y/o metabólicas graves
En pacientes con diabetes no controladas, enfermedades autoinmunes que afectan a la integridad de los tejidos como la artritis reumatoide o alteraciones hormonales importantes no está aconsejado el uso de técnicas osteopáticas por el riesgo de condicionar la evolución de la enfermedad. Estas situaciones también se consideran contraindicaciones de la Osteopatía y deben ser cuidadosamente valoradas antes de iniciar cualquier tratamiento.
En estos casos, es imprescindible que los pacientes confirmen con el médico especialista sí está indicado el uso de técnicas osteopáticas adaptadas.
Contraindicaciones relativas en Osteopatía
Hay algunas situaciones en las que hay que valorar el riesgo-beneficio del uso de las técnicas osteopáticas, ya que dependerá del grado de afectación de la enfermedad, la fase de evolución o el estado general del paciente. Estas situaciones se consideran contraindicaciones relativas en Osteopatía, y requieren una evaluación individualizada antes de aplicar cualquier técnica.
En cualquier caso, será imprescindible contar con la aprobación del médico especialista para iniciar el tratamiento con Osteopatía y así, minimizar riesgos.
1. Hernias discales agudas, latigazo cervical reciente
2. Alteraciones óseas: espondilolistesis, enfermedad de Piaget, artrosis con osteofitos...
3. Embarazo
4. Marcapasos, prótesis o cirugías recientes
Garantía de seguridad y eficacia en el tratamiento osteopático
Como hemos visto, es fundamental que exista una comunicación del estado de salud entre el paciente y el osteópata y también, entre los diferentes profesionales sanitarios, para así minimizar los riesgos del tratamiento y garantizar una evolución positiva. Tener en cuenta posibles contraindicaciones de la Osteopatía es clave para aplicar las técnicas de forma segura y personalizada.
Además, en mi clínica de Fisioterapia y Osteopatía Merce Marí, realizo una entrevista inicial para completar tu historia clínica y una exploración física previa al tratamiento, que me ayudará a conocer mejor tu caso y evitar riesgos innecesarios.
Si tienes cualquier duda, puedes ponerte en contacto conmigo y estaré encantada en ayudarte.




